miércoles, febrero 15, 2006

Esta cocina es un infierno... ¡y tanto!


Que la gastronomía esté de moda es una cosa, pero que nos acribillen sin piedad con cocineros por la mañana, por la tarde y por la noche es ya demasiado. Y si no, que se lo digan a Cuatro, que últimamente parece una mala copia del fantástico Canal Cocina. El caso es que no se puede negar que los que nos gusta más comer que al tonto un lápiz estamos de enhorabuena últimamente: cada vez hay más restaurantes (variaditos, de todo tipo de precio), vas al super y encuentras mayor diversidad de productos, y además, aprendes un montón de cosas en la tele, las revistas, los periódicos, Internet...

Además, ahora la cocina es cultura. He leído por ahí que un chef ha propuesto recientemente que las recetas tengan copyright porque se trata de un ejercicio creativo. Imaginaos si prospera: ¡nuestras madres y abuelas nos sacarían de pobres! Y es que, a veces, con esto de la cocina da la sensación de que a todos se nos va la olla. Nosotros superafavor de este nuevo concepto de cocina cultural: no estaría de más que nos subvencionaran a los ciudadanos que no nos lo podemos pagar una visitilla a El Bulli o Arzak, para culturizarnos de vez en cuando.

En fin, si algo tiene de bueno el boom gastronómico es que se está consiguiendo una especie de democratización de la gastronomía (más allá del negocio, que es lo que más interesa, como siempre). Pero para conseguirlo, ¿era necesario llegar al extremo de hacer un reality con cocineros? Por lo poco he visto, no, no era necesario.

En Esta cocina es un infierno está claro que lo que menos importa es cocinar. Lo que importa es el reality, donde infames personajes (y sin gracia) como Bárbara Rey, Bienvenida Pérez, Ernesto Neira o Leticia Sabater (lo siento, no conozco al resto) se pelean, lloran, se quieren, se odian... vamos, nada que ver con los fogones. La pregunta es: ¿por qué se prestan a este despropósito chefs tan prestigiosos como Sergi Arola o Mario Sandoval? Parece que las aspiraciones mediáticas (y económicas) de ambos cocineros no tienen límite.

En muchos foros gastronómicos les ponen a caer de un burro, especialmente Arola, que no sólo está hasta en la sopa, sino que ejerce de divo allá por donde va (sí, también en el programa). Por no hablar de su blog en elmundo.es, donde queda a la altura del betún en comparación con las interesantes aportaciones que hace Abraham García. Arola va de moderno de la vida y no hace más que hablar de REM, Red Hot Chili Peppers y el Creep de Radiohead. ¡Pero qué joven y moderno es el tío! Mucho más campechano me parece Sandoval, tanto en el programa como en el blog de cocina de elmundo.es, aunque tampoco se pierde una para estar en el candelabro.

Y es que está genial que los chefs salgan de las cocinas y se les reconozca su increíble labor... pero, ¿no os parece que algunos se pasan de castaño oscuro? Por cierto, en esta misma línea, os recomiendo que no os perdáis la entrada del Gastrónomo Furioso sobre Madrid Fusión (evento al que no pude acudir gracias a la asquerosa organización de la no menos asquerosa Miren Cerrato). El caso es que en una conferencia... ¡Martín Berasategui escribió ravioli con b! Si este tío será un genio cocinando, yo no digo que no, ¡pero que no escriba, que deje eso para los que saben escribir!

Por cierto, que no se me olvida, en mi próxima entrada, prometo hablar de más bares míticos.

2 Comments:

Blogger tintaplana said...

la cocina... como el caballo... se democratiza!!! ;-P

Qué cuadro de programa, de Arola y de tó, por diossss!

3:45 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

asqueroso....asquerosa.....
suena a resentimiento. qué harias para que no te dejaran pasar a un sitio en el que, con una sonrisa y un pelín de educación...entras por la puerta grande!! nosotros, no faltamos ni uno. y lo mejor, no te echamos en falta.

5:44 p. m.  

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