lunes, enero 09, 2006

Más navidad

Yo también quiero hacer mi pequeña aportación de lo que han sido estas navidades gastronómicas. En mi caso, como sigo de régimen, los excesos se han limitado a los días grandes (en los que tenía permiso total por parte de mi doctora).

Los festines comenzaron en San Sebastián, tierra de estupendo comer, con la cena de Nochebuena, donde la tía Asun había preparado los ya tradicionales jamón y foie fríos, superbuenos. De primero, creo recordar, tomamos una crema de marisco, pero no estoy segura porque últimamente estoy un poco alzeimica. Lo de las angulas, rito del que yo nunca participé por parecerme un dispendio, hace ya años que terminó. Por lo visto, debido a los exórbitantes precios causados por la compra masiva de angulas por parte de los japoneses para criarlas y venderlas como anguilas.

Al día siguiente, nos juntamos en casa de mi tía Miru, una cocinera como la copa de un pino a la altura de los archiconocidos cocineros vascos. Nos deleitó con el tradicional paté de perdiz, una crema de marisco (hipercondensada: servida en chupito, y os puedo asegurar que la ración era grande) y unas codornices rellenas de foie que no se las saltaba un gitano!

Como habréis podido apuntar, el foie es el plato estrella en la gastronomía vasca, y más en estas fechas. Así que para no saltarnos la tradición, Juli, Paco y yo nos escapamos a la hora de misa de 9,30 a ver qué había abierto por la parte vieja y tapar agujeros con algunos pintxos: por supuesto, el primero fue el foie caliente del Borda Berri, un clásico insuperable.

Seguimos con más pintxos: la txatka de mis amores no me la quitó nadie, ¡aunque corrí el riesgo de explotar! y otras (muchas) delicatessen que no recuerdo bien. En cuanquier caso, el festín que nos dimos estaba completamente fuera de lugar después de la comilona que nos habíamos metido. Esa misma noche, confirmamos nuestra teoría (y práctica) de que San Sebastián es la ciudad más cara del mundo cuando en el bar Tximista (uno bastante cutre de la plaza de la Constitución) vimos un cartel que anunciaba que, por el módico precio de 1,50 euros, te calientan el potito. ¡Qué majos!

Ya en Madrid, la Nochevieja en casa de la Elena nos trajo más crema de marisco (también deliciosa, de un sabor muy fuerte, como a mi me gusta), unos petits suisse de marisco la mar de ricos, ensalada variada y un atracón a Häagen-Dazs que me dejó tumbada!

Año Nuevo, con los suegros, supuso más marisco, más gulas, más quesito y más de tó. Porque en general mis suegros son así, como más de tó. Si no acabas con fuertes dolores de tripa, no quedan contentos. Todo muy rico, sea dicho.

Y el tradicional roscón de Reyes del día 6, fue con los tíos Anos (que suena muy mal y que no son tíos) como todos los años. La sorpresa, una gallinita de porcelana, le tocó al Juli. Por cierto que este año cambiamos de proveedor de roscón, ante los rumores de que el del Horno de San Onofre había bajado mucho, nos decidimos por el de Viena Capellanes. Muy rico y sin el agobio de las colas.

Y eso fue tó. Sorprendentemente he conseguido no coger peso (tampoco he bajado) y he disfrutado muchísimo. Además estoy aprendiendo a comer con menos ansia y a disfrutar más de lo comido. Además, lo más guai de todo, fue siempre la compañía. ¡Y eso no engorda, enriquece!

Regalos gastronómicos:
• Yo recibí un cuchillo tartero cantarín (made in usa) y un posatazas para mantenerlas calientes a través del usb.
• Y regalé sendas cestas de comida a mi madre y mi suegro, un estuche (la mar de majo) con un champán Veuve Cliquot a mi tía Kuka y un delantal más un curso de cocina (un especial Nuevas Tapas en el Alambique) a Paco.

¡Puf! ¡qué alivio que ya se acabaron las navidades!

2 Comments:

Blogger Mario said...

Cómo te cuidan tus tías!!!!

1:33 p. m.  
Blogger meri said...

a que siiiiii???? asi me va!! vaya capón me va a dar esta tarde la doctora!

Nuestro encuentro gatafloril no lo he narrado pq ya lo habias hecho tu... y el chinismo, pues se sobreentiende q una vez cada cierto tiempo,...!!

2:58 p. m.  

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